ENSAYO

LA VANIDAD

La vanidad es un mendigo que pide con tanta instancia

Como la necesidad, Pero mucho más insaciable

Benjamín Franklin

¿Qué ha sido de las mujeres a lo largo de la historia? ; mudas, abnegadas e inofensivas, “las sacadas de la costilla de Adán” que desde un principio fueron el complemento de un hombre. Merecen gran mérito el ser capaces de equiparase con él en multitud de tareas y superarlo en otras muchas habiendo tan solo surgido de una de sus costillas. Que lejana se ha quedado aquella época de subordinación de la mujer. Hoy podemos hablar de la torera y la doctora, la mujer actual tiene grandes posibilidades en el ámbito laboral, posibilidad de votar y de elegir libremente el qué hacer con su vida.

Pero así como socialmente han escalado y se han educado, han cambiado su forma de pensar y actuar. Actualmente les preocupa tanto su aspecto físico, que la mayoría de veces, de este depende su autoestima, su valor y su felicidad, la vida parece imposible sin un espejo y una corriente continua de aprobación que las haga sentirse seguras. De esta manera y sin darse cuenta se ven envueltas en una sociedad consumista donde la moda y los estereotipos arrastran a grandes multitudes con esquemas escogidos por pocos.

Ese prototipo de belleza ideal que se reduce a la imagen física de la “mujer Light” es la de un cuerpo delgado, esculpido y congelado en la eterna juventud. Para lograrlo cuenta con una variedad de dietas y programas de ejercicios, en el primer caso; cirugías, siliconas y liposucción, en el segundo, y los inventos de la cosmética y los laboratorios (suplementos dietarios, parches de estrógeno) y nuevamente el bisturí, en el tercero. Aunque este ideal de belleza es cada vez más inalcanzable, puesto que el cuerpo de la mujer debe ser cada vez mas delgado y estilizado, influido por las vanguardias, las modas de la alta costura y la irrupción en las pasarelas de nuevos diseños que han influido sobremanera en la estética femenina. Cita un estudio que demuestra que desde 1950 hasta fines de los 80 las modelos que aparecían en las páginas centrales de la revista Playboy fueron perdiendo aproximadamente un kilo por año. Una mujer común, sin estar gorda, pesa diez kilos más que una modelo de su misma estatura. Esta distancia con el modelo hace que casi ninguna mujer se sienta satisfecha con su cuerpo. La necesidad de adelgazar a toda costa sostiene un negocio que genera 50 mil millones de dólares al año en todo el mundo. Cuando el adelgazamiento y la gimnasia no alcanzan para igualar el ideal de belleza, se recurre a la cirugía. Existen técnicas, como la lipoescultura, que moldea el cuerpo extrayendo lo que "sobra".

Esa belleza ideal que las revistas de moda confirman, pueden identificarse con una especie de modelito que sale por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar al desnudo, con curvas increíbles y deseadas por un grupo significativo de hombres, causa de la desdicha de algunas mujeres que no cumplen con este prototipo.

Basado en lo anterior se puede deducir que la publicidad es en cierto modo machista, porque esta hecha exclusivamente para los hombres, y muestra a la forma femenina como gancho de venta a toda clase de productos, “cualquiera diría que la mujer se cambia de ropa interior cada media hora, tal es la reiteración constante de sus atributos físicos” afirma la sicóloga Victoria Franco. El mensaje de la publicidad debe estar acorde con el tipo de producto que se quiere vender, pero se ha caído en la banalidad de anunciar cualquier producto con los senos y el trasero de una mujer. Y peor aun, es que este problema es responsabilidad de aquel grupo de mujeres que se prestan para ser Top Models, reinas, y posar para las revistas. Los publicistas no se inventan este fenómeno sino que lo reflejan.

La moda es otro aspecto con mucha influencia en la vida de las mujeres porque al cambiar las tendencias, sus gustos cambian, también su guardarropa e incluso, algunas veces, afecta sus comportamientos. La moda que hace siglos duraban décadas, en la actualidad pueden permanecer tan solo unos años. Hoy en día los cambios sociales son apresurados, y los nuevos estilos e ideales de belleza se imponen con rapidez. Y peor aun es que la moda no solo es muy variante sino que además es cíclica, ¿Qué pasa entonces con aquellas mujeres que conforme a la moda rigen sus vidas?

Las cirugías plásticas estéticas han surgido como respuesta a la búsqueda de ese estereotipo de belleza, y en mi opinión pueden ser catalogadas como “el disfraz de los temores modernos”, pues aborda los procedimientos que ayudan a cambiar ciertos rasgos poco atractivos de las personas, corrigiendo imperfecciones o modificando los contornos, mejorando la apariencia de las personas acercándose a los parámetros de belleza establecidos por la sociedad actual.

El cirujano plástico y el quirófano dan elementos de selección para que un hombre elija a una mujer por la apariencia exterior o constatada en la intimidad de algunos aspectos específicos de su cuerpo. En mi concepto, esas relaciones tienen la misma duración que los efectos de la cirugía: “la belleza es una tiranía de corta duración”[1]. Puesto que aquellas mujeres que exigen, trabajan, producen y protestan, son las mas desafiantes y por eso mismo las mas estimulantes, las mas entretenidas, las únicas con las que se puede establecer una relación duradera, porque esta basada en algo mas que en medidas perfectas o en coitos precipitados seguidos de tristeza: dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimientos.

En contraste con todo lo anterior, los hombres no se quedaron atrás y decidieron competir con las mujeres hasta en el terreno de la belleza, al igual que ellas, ya se cansaron de la imagen que a diario ven en el espejo y han recurrido al quirófano para acabar con algunos complejos físicos, debido a las mayores exigencias que el sexo opuesto le ha impuesto. El hombre no había sido exigido por la mujer para presentarle un cuerpo esbelto y agraciado; pero en esta época en la que ella se ha convertido en un ser hermoso, capacitado, inteligente y seductor, ha adquirido más derechos y así más poder frente a ellos, con cierta ventaja sobre el hombre, imponiéndole mayores requisitos a este, para conquistarla.

Incluso, en algunas situaciones la vanidad llega al extremo, ejemplo de ello son aquellos hombres llamados metrosexuales que son grandes consumidores de cosméticos, revistas de diseño, ropa de moda y partidarios de las cirugías estéticas, un modelo es el futbolista David Beckham, quien se pinta las uñas, se hace trencitas en el pelo y posa para revistas gays, sin renunciar a su perfil heterosexual.

Aunque puede que no lo admitan nunca, algunos hombres comparan sus cuerpos con los de los modelos que aparecen en las portadas de revista y están descontentos cuando no consiguen el cuerpo ideal masculino. Las imágenes de los cuerpos masculinos en los medios de comunicación afectan de forma negativa la satisfacción de los hombres con sus cuerpos, de la misma forma que las imágenes femeninas afectan a las mujeres.

La vanidad del hombre ha llegado hasta el campo de la sexualidad, ya que su virilidad se ha centrado en la potencia y desempeño sexual, encontrando en las cirugías plásticas estéticas una respuesta hasta al más íntimo complejo físico: el tamaño del pene, mediante la cirugía de alargamiento que consiste en cortar un ligamento ubicado en la base del pene para que este quede más colgante y se vea mas largo. Además, se realiza una lipoinyección, es decir, que se retira grasa del mismo paciente de alguna parte del cuerpo donde sobra y se inyecta en el pene para que se vea más grueso. Lo irónico del caso es que el resultado es solo visual y en estado de flacidez, porque cuando el pene esta erecto se ve del mismo tamaño que antes. Tampoco reporta ningún beneficio a nivel de la erección, porque es un procedimiento netamente estético, no funcional.

Aquí es cuando surge el interrogante de que si recurrir a la cirugía plástica estética es cuestión de belleza, salud o funcionalidad. En algunos casos abarca las tres pero en la mayoría de ocasiones la salud pasa a un segundo plano, prueba de ello es el cantante de pop Michael Jackson, tras presentarse en sus inicios como un niño de tez negra común y corriente, pasó a ser un llamativo rostro blanco dentro de la farándula, entre las supuestas intervenciones quirúrgicas de Jackson se mencionan cinco cirugías plásticas de nariz, responsables de que ésta fuera quedando prácticamente deformada, al punto de tener que recurrir a una prótesis nasal. También se hace referencia a sus cejas y labios tatuados, el delineado permanente de sus párpados y un implante de mandíbula y de mentón. En un lapso de 24 años, la estrella se ha sometido a una seguidilla de cirugías que han deformado significativamente su rostro, dejándole múltiples cicatrices y marcas.

No es fácil detenerse en la palabra vanidad y seguir de largo. En ella hay arrogancia, presunción o tal vez espejismo de una fantasía. El cuerpo es nuestra única posesión y por eso debemos amarlo, valorarlo y cuidarlo; allí habita nuestro espíritu, nuestras ansias de volar, nuestros miedos. Necesitamos saber de sus olores y sabores, degustarlo, conocerlo, aprenderlo. Cuestionar la estética que nos homogeniza, la tiranía de las formas, las dietas impuestas desde afuera, los modelos estereotipados de “belleza de reinas” todas iguales. Aceptar nuestro cuerpo sin el temor a que no nos amen.

Evidentemente, es saludable cuidar del cuerpo, tratándolo amablemente, ejercitándolo y nutriéndolo de la mejor forma. Según mi criterio debemos orgullecernos de nuestro aspecto físico y disfrutar de los cumplidos que nos hagan, pero no debemos obsesionarnos ¿Quién dice que sólo existe la belleza en la extrema delgadez y las tallas pequeñas? La mujer que se cuida, mima su piel cada día y se siente a gusto consigo misma, es capaz de proyectar su belleza al exterior, gustándose a sí misma y a los demás. Porque aunque podamos transformar nuestro cuerpo, lo mas importante es la esencia de cada persona; la belleza interior, que no admite maquillajes ni artificios.



[1] Según Aristóteles

Conclusion...

La perfección física se ha convertido en nuestra sociedad en un bien deseado y perseguido a cualquier precio. Algunos 'bolsillos privilegiados' han podido acceder con su poderío a la tierra de la eterna juventud y los cuerpos de escándalo.
La cirugía plástica estética aborda los procedimientos que ayudan a cambiar ciertos rasgos poco atractivos de las personas, corrigiendo imperfecciones o modificando los contornos. En general, busca mejorar la apariencia de las personas mediante intervenciones quirúrgicas que las acerquen a los parámetros de belleza establecidos por la sociedad actual.

Estrenando senos:

Vanesa*, una amiga de la universidad, de 22 años se cansó de tener sus senos pequeños. Aunque admirada por muchos debido a su figura y su linda cara, sentía que los tenía muy pequeños para su cuerpo. Así que decidió un día mandárselos a operar para lograr el tamaño que siempre soñó.
De la talla 32 pasó a la 34 B. En medio de gran cantidad de papeles que tenía extendidos sobre su cama, mostró algunos en los que se apreciaba claramente los costos de la mamoplastia de aumento a la que se sometió: prótesis mamarias ($1´800.000 pesos), honorarios del cirujano ($1’800.000 pesos) y derechos de clínica o quirófano ($1’200.000 pesos)...así que todo salió en $4’800.000 pesos.
Las cirugías estéticas no las cubre el sistema de salud colombiano. De allí que la persona que desee someterse a uno de estos procedimientos debe además correr con los gastos de los exámenes pre-operatorios y cubrir el costo de los medicamentos del post-operatorio.
A Vanesa* “la vida le cambió”. Ahora se siente más segura de sí misma y como ella dice “ahora los hombres me miran más. Uno no pasa desapercibida y no me niegue que una de las partes que más enamoran a los hombres son unos buenos senos”.

Descontento corporal de hombres...


Aunque puede que no lo admitan nunca, algunos hombres comparan sus cuerpos con los de los modelos que aparecen en las portadas de revista y están descontentos cuando no consiguen el cuerpo ideal masculino. El mensaje fundamental es que las imágenes de los cuerpos masculinos en los medios de comunicación afectan a los hombres de la misma forma que las imágenes femeninas afectan a las mujeres, pudiendo asi concluir que el ideal anunciado en los medios de comunicación esta afectando de forma negativa la satisfacción de los hombres con sus cuerpos.

“Ir al médico que no es”:

Muchas de las muertes producto de la realización de cirugías plásticas estéticas se deben a que el paciente acude a un médico no autorizado para practicar dichos procedimientos, o se deja tentar por cirugías a bajos precios y que se pueden pagar a cuotas (en la mayoría de los casos, las cirugías se pagan de contado). Se ha descubierto que esteticistas o enfermeras(os) sin autorización, practican procedimientos que sólo competen a personal médico debidamente acreditado por la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica.
Cirujanos que no son plásticos”: Que aunque siendo médicos, por ganar unos pesos de más, y sin los estudios requeridos de especialización, realizan las cirugías aún sabiendo que el riesgo para el paciente es alto. Muchos de ellos no tienen la experiencia necesaria para practicar estas cirugías

Reflexiona...

La vanidad es un mendigo que pide con tanta instancia Como la necesidad, Pero mucho más insaciable
Benjamín Franklin

Cirugía de alargamiento


Cada día confirmo que la vanidad ha hecho del mundo de las cirugías plásticas una respuesta hasta en el más íntimo complejo físico.
Un claro ejemplo es la cirugía de alargamiento que consiste en cortar un ligamento ubicado en la base del pene para que este quede más colgante y se vea mas largo. Además, se realiza una lipoinyección, es decir, que se retira grasa del mismo paciente de alguna parte del cuerpo donde sobra y se inyecta en el pene para que se vea más grueso

El resultado es solo visual y en estado de flacidez, porque cuando el pene esta erecto se ve del mismo tamaño que antes. Tampoco reporta ningún beneficio a nivel de la erección, porque es un procedimiento netamente estético, no funcional.
El procedimiento no es recomendable por especialistas como el urólogo Germán Ramírez, porque tiene un riesgo muy alto de infección que puede llevar a amputación. También puede ocurrir que el organismo rechace la grasa o que se presenten deformidades, dado que la grasa tiende a migrar con el tiempo formando grumos que resultan demasiado complicados de corregir. En otros casos se reabsorbe, afectando el resultado. El paciente debe permanecer incapacitado durante una semana y sólo puede recuperar su vida sexual plena 3 semanas después de la recuperación.